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Las alternativas éticas a la seda que deberías conocer

La seda siempre ha sido relacionada con el lujo, la opulencia, lo sofisticado y la sensualidad. Esto no es una sorpresa teniendo en cuenta que el origen de la seda se encuentra en el 2640 a.c en la China Imperial, cuando se le acreditaban sorprendentes beneficios que iban desde el alivio de los sofocos menopáusicos (debido a la frescura del tejido) a mantener la piel mejor hidratada. Los detalles alrededor de la producción de este tejido son tremendamente delicados y contribuyen a su fama: los gusanos de seda son alimentados exclusivamente de hojas de morera, y tras producir su capullo, este es procesado para extraer las fibras con las que luego se hila la seda.


La seda en la industria textil:

Los fashion buyers y diseñadores de todo el mundo conocen sus propiedades, no únicamente las visuales o sensoriales, si no que las prácticas también. La seda tiene propiedades ignífugas, antibacterianas y además es biodegradable. Pero del mismo modo los profesionales de la moda también son conscientes de los problemas éticos y de sostenibilidad entorno a la seda ya que a menudo es producida en áreas del mundo que carecen de bienestar social y sostenibilidad: China es el mayor productor de seda del mundo, seguido de India, Uzbekistan y Brasil. Profit Funds Global Holding Lead (PFGHL), que se encuentra en China, se trata de uno de los mayores proveedores y está desafiando a la industria textil con sus exigentes estándares de sostenibilidad y responsabilidad social.


De acuerdo con la International Sericultural Commission (ISC); la seda supone una parte muy pequeña del mercado textil global (entorno al 0.2%), aunque puede estar presente en otras telas como en la taffeta, chiffon o el satén entre otros.

Aunque pequeña, la producción de seda se considera un trabajo laborioso y de alta intensidad, y también de acuerdo con el ISC, la elaboración de la seda emplea a 1 millón de personas en China, casi 8 millones en India y 20.000 negocios familiares en Tailandia (donde la seda Praewa, altamente adornada y tejida de intrincadas maneras es parte de la tradición Phu Thai del noreste del país). La sericultura puede suponer un apoyo económico a las zonas rurales de estos países, asegurando algo de empleo remunerado a cambio de una baja inversión - de ahí la importancia en la transparencia de los productores en lo que a informar a los consumidores acerca de su cadena de suministro para mostrar si los compromisos sociales están siendo cumplidos o no.


El debate de la seda: Ética vs Sostenibilidad

La demanda de tejidos sostenibles por parte de los consumidores es cada vez mayor. Tratándose de una fibra natural extraída del capullo del gusano, la tela es totalmente biodegradable, haciéndola una buena solución para el asunto del residuo textil. El proceso de producción de la seda es considerada eco-friendly según el ISC ya que protege la erosión al no requerir de un cultivo dañino y además estimula la plantación de moras en núcleos urbanos, por lo que aumenta el green cover, que ayuda a proteger el suelo, previniendo la erosión del mismo.


Distintos tipos de gusanos que se alimentan de otras plantas pueden producir tejidos teñidos de forma natural, como es el caso de Tasar (verde), Eri (blanco o rojo), y Assam (dorado); por lo tanto disminuyendo la necesidad de teñir el tejido mediante un proceso químico. Aun así, vale la pena tener en cuenta que estos suponen solo un 10% del total de la cuota del mercado, la inmensa mayoría del tejido comercial proviene de las hojas de la morera.

No hay dudas de que se trata, pues, de un tejido que es altamente sostenible, tanto social como medioambientalmente. Pero… ¿Es ético?


Uno de los debate éticos que rodea la seda es que para obtener el hilo del capullo de la mejor calidad posible, se debe prevenir al gusano de dañarlo, y su ciclo de metamorfosis se debe interrumpir antes de convertirse en polilla. Un capullo sin abrirse, está hecho de un solo hilo de hasta un kilómetro de largo. Muchas empresas logran esto al dar baños de vapor a los capullos y separando el gusano o vendiéndolo a empresas alimenticias (en Asia, fritos o secos, los gusanos de seda son un snack popular). De acuerdo con People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), se matan aproximadamente 6.600 gusanos para hacer cada kilogramo de tejido de seda, pese a que no hay datos acerca de si esos gusanos son aprovechados o no.Seda Ética: Las Alternativas

Este tejido tan altamente sostenible no es siempre ético cuando se habla del bienestar de los animales. La PETA considera que las fibras sintéticas como el poliéster o el nylon son buenas alternativas a este tejido, pero estos tienen también sus cuestiones sobre la sostenibilidad también. Los tejidos como el Lyocell (TENCEL™) son considerados una opción más sostenible también. Pero esto no quiere decir que no exista un sector de la sericultura que se preocupe por el bienestar de los animales o que no haya una opción que a la vez que sostenible, sea ética también.

Seda de la paz (Ahimsa)

En su hábitat natural, el gusano se transforma en capullo alrededor de 10 días. Llegado el momento, la polilla usa su orina ácida para deshacer el capullo y salir del capullo. En la sericultura tradicional, esta parte se interrumpe para evitar la rotura de los hilos. La seda Ahimsa, en cambio, permite que la polilla eclosione de forma natural o bien se abre el capullo para liberarla. Esta técnica fue creada en India a principios de los años 90 por Kusuma Rajaiah, quien fue abordado por la mujer de un oficial del gobierno para preguntarle si no era posible crear una seda que no implicase la muerte deliberada de los gusanos. Usando su experiencia en la manipulación manual de tejidos, estudió distintos posibles procesos y desarrolló la seda Ahimsa, inspirada por Mahatma Gandhi (Ahimsa es un término Hindú que se refiere al concepto filosófico que aboga por la no violencia y el respecto por la vida). Este proceso está patentado y registrado por Rajaiah, quien es considerado el inventor del método eco-friendly y ético de producción del hilo de seda de morera.

Este tipo de seda puede llegar a costar el doble que la seda normal ya que requiere de un tiempo de producción mayor. Abrir los capullos para liberar la polilla quiere decir que el hilo de seda se rompe y que debe ser unido nuevamente antes de poder ser hilado y hacer las bobinas. Estos hilos algo más discontinuos pueden hacer que los tejidos tengan más textura, cosa que puede provocar que no tenga el lustre de la seda comercial, pese a que sí mantiene su suavidad. Esto a veces resulta en problemas de calidad para algunas marcas, a las que les resulta complicado abastecerse de la cantidad y calidad de la seda Ahimsa necesaria para su producción.


Seda de araña

La seda natural de araña es una de las fibras más elásticas y resistentes de la naturaleza. Pese a que puede ser usada en la industria textil, resulta difícil extraer y procesar cantidades suficientes para propósitos comerciales. La prenda de ropa mas grande conocida, se trata una capa hecha con el hilo de más de 1 millón de arañas de seda dorada (Nephila) y esta les llevo a sus confeccionistas, Simon Peers y Nicholas Godley (artista textil y diseñador/emprendedor, respectivamente) ocho años para terminarla. La pieza fue expuesta en el museo Victoria & Albert de Londres en 2012. Este tipo de tejido no había sido producido en más de 100 años.


Seda sintética de araña: Bolt Threads

Puede que el azúcar, la levadura y el agua parezcan no guardar relación con las hojas de morera y los gusanos, pero sí que lo hacen. Estos son los materiales con los que la empresa americana Bolt Threads produce la seda sintética de araña. Fundada en el año 2009, la empresa empezó a producir las proteínas Engineered Silk™ en el 2015 y empezó a convertirlas en hilo en el 2016. A este producto se le llamó seda de araña debido a que fue el resultado de un largo estudio sobre las telas de araña.

Este proyecto es extremadamente interesante ya que combina tanto la sostenibilidad como la ética para dar como resultado un producto que tiene la resistencia de la seda sin implicar el sufrimiento de ningún animal y, además, puede usarse como un tejido técnico. La marca ya ha colaborado con Patagonia y con Stella McCartney, que produjo un vestido de seda de araña para la exhibición “Items: Is Fashion Modern?” En el MoMa de Nueva York en 2017.

Fibra de naranja: Seda vegana a partir de la merma

Adriana Santanocito, nativa de Catania, Sicilia, intentaba encontrar una forma de evitar que miles de pieles de cítricos se desperdiciasen cada cosecha y terminó creando un hilo hecho de la cáscara de la naranja. Junto con una compañera de universidad, Enrica Arena, fundaron Orange Fiber en el 2014: esta técnica implica la extracción de la celulosa de la piel de la naranja (que ya era conocida en la industria) y usando agentes químicos, se la convierte en un hilo que es similar a la seda cuando es usada de la forma más pura, pero que puede ser mezclado con otros materiales como el algodón o el elastano, para crear poplin o jersey.

El hilo de naranja es totalmente biodegradable, ético y sostenible ya que usa el sobrante de la industria del zumo (la empresa reutiliza mas de 700.000 toneladas de residuo de frutos cítricos). En el año 2017, Salvatore Ferragamo usó esta fibra en una colección especial de bufandas y otras piezas. La marca ganó, también, el Global Change Award, de la H&M Foundation, en 2016.

El debate del equilibrio entre la ética y la sostenibilidad es bastante complicado, y creemos en el diálogo dentro de la industria textil combinada con el desarrollo de la tecnología para proveer de soluciones disruptivas que tengan un mayor impacto positivo en nuestro planeta en general, tanto social como medioambientalmente.

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